Narra Pablo:
La noche hoy se viste de un tono gricásea,el silencio retumba en las calles de Málaga,interrumpiéndolo a veces el silbarde las olas que rompen sobre las rocas,conducía sereno,tranquilo aunque algo preocupado por ella,quién sentada a mi lado no había pronunciado ni una sola palabra desde que salimos y eso amí me preocupaba,sé que estaba despierta porque en ocasiones lanzaba un suspiro a la ventanilla de mi ford fiesta y he de reconocer que me mataba por dentro cuándo lo hacía.Mi mano acariciába su pierna,intentándo así aliviar su pena,ella esbozaba una falsa sonrisa cuándo lo hacía
-¿Estás bien?-le susurraba
Estoy preocupada,asustada y nerviosa,muy nerviosa
-Todo saldrá bien,ya verás
Hay demasiadas cosas que no salen bien
-¿A que te refieres?
Nada,déjalo
-Esta conversación no va a quedar así y lo sabes-murmuro frunciendo el ceño
No podía adivinar que le pasaba,por más vueltas que le daba no sé que he hecho.ni que he dicho para que se comporte de esa manera,sé que me oculta algo,desde que la dejé en su casa nada es como antes,se muestra distante,lejana,y fría,muy fría,quizás debería de preguntarle,intentar sonsacarle algo más,pero el ambiente no era el más adecuado,su padre,al que lleva diecinueve años sin verlo,vuelve de repente bajo una enfermedad y su última voluntad es verla,las cosas no son fáciles ¿Quíen podría soportar una situación así?.Solo ella es capaz de sacar esa fuerza y enfrentarse al mundo y en realidad no me sorprende,es una de las cosas del por qué me enamoré de ella,no soy un chico que se enamore de una cara bonita y un buen cuerpo,por eso quizás lleve tanto tiempo solo,ya estuve con una chica rubia,de un metro ochenta,con un cuerpazo y acabó en la cama con mi mejor amigo.
¿Para qué sirve eso?.Lucía es baja de estatura,con el pelo moreno y la piel oscura,con unos ojos marrones capaz de volver loco al más cuerdo y con la curva más bonitas del mundo,su sonrisa,es preciosa.
El letrero del hospital relucía,ya estábamos llegando y sus ojos brillaban cuándo nos acercábamos,seguía muda,sin ni si quiera mirarme,es cómo si no estuviera en este mundo,me partía el alma verla así.
Aparco en una de las plazas más cercanas a la puerta,apenas había unos cinco coches,estaba desierto,eran las tres de la madrugada y en los pasillos se respiraba un silencio que asustaba al más valiente.Mi mano rodeába la suya,acariciándo con mi pulgar sus nudillos,mientras esperábamos que el ascensor bajara.
-¿Sabes en que planta está?
Se limita a apartarme y darle ella misma al botón,quizás para evitar hablarme.
Me acerqué a ella con cuidado,posando mis manos sobre su cintura,atrayéndola hacía mí,mientras posaba mi frente sobre la suya y le acariciaba las mejillas,sus lágrimas caían sobre mi americana,rompiéndo a llorar,yo la abrazaba aún más fuerte y ella se dejaba caer sobre mí,ahogando sus sollozos en mis brazos.
-¿Estás segura de que quieres hacerlo?-musito
Y con la cabeza asiente.
Narra Lucía:
No sé si el miedo era por volver a verlo,por tener que compartir unos minutos con él o por caer en la cuenta que quizás sea la última vez que lo vea ¿Por qué ahora?Ya me había echo la idea de no tener un padre,había aprendido a vivir sin él,pero en lo más profundo de mí no sentía pena porque creía que un lugar del mundo el estaría feliz,no puedo dejar de quererlo,aunque lo odie.
Mis pasos arrastrando mis pies se encaminaban al umbral de la habitación 122,un escalofrío recorría mi cuerpo,me erizaba el bello y el miedo se apoderaba de mí,mi subcociente me decía que adelante,que podía con esto,pero mi cabeza se echaba hacia atrás.En mi lucha interior las palabras de Pablo me reconfortaban "Eres fuerte",claro que lo soy,y crucé la puerta que nos separaba.
Estaba dormido,montones de cables rodeaban su cuerpo,y recuerdo la imagen de Pablo como si fuera ayer.Sin hacer ruído atravieso la sala y me siento en una silla que había al lado de la cama,contemplándolo,mientras limpiaba mis lágrimas,mis manos se posaron sobre su pecho,notando su respiración entre cortada y su pulso débil.
Él también noto mi presencia y sus ojos se abrían al amanecer,cegado por la luz blanca de los focos,observándome con la frente arrugada e incorporándose
-No haga esfuerzos señor
Has venido-me susurra mientras aparta la mascarilla del oxígeno
-No deberías hablar,los médicos..
¿Crees que me importa ahora?Te tengo aquí,mi pequeña
-Yo...César...debería descansar
Tengo algo que contarte
-¿Amí?
Si,verás-murmura mientras hace una mueca de dolor
-¿Está bien?
Contigo aquí si,dice sonriente,verás Lucía,hace muchos años,diecinueve en concreto,algo pasó en mi vida,algo que nunca quise que pasara,yo pertenecía al ejército
-¿Al ejército?-digo boquiabierta
Si,era capitán de una de las tropas más importantes
-Uau
Un día,en un batallón-solloza-Los capitanes del otro partido nos hicieron una encerrona para intentar matarnos,algo rastrero pero eficaz
-¿Mataron a tu tropa?
Lo hicieron,uno a uno,yo quise correr para poder salvarlos,pero eran demasiados y si lo huviera hecho ahora no estaría aquí
-Lo siento-susurro mientras trago saliva
Tuve que esconderme detrás de uno de los puestos de vigilancia y rezar para que no me encontraran,maldigo la hora en que tomé esa decisión
-¿Qué pasó?
Dos de los capitanes más influentes del país hablaban sobre hacer algo horrible en España,algo que incluso a mí,acostumbrado a oir cosas repugnantes,me traumatizó
-¿El qué escuchastes?
No debes saberlo,es una de las razones del por qué te necesitaba lejos
-¿Cómo?
Cuándo todos los del batallón enemigo abandonaron la zona uno de los capitanes me descubrió,sabían que había oído todo lo que decían,estaba tan cerca de ellos,que era obvio
-¿Qué te hiciero?-susurro con la voz entre cortada
A mí nada,sabían que podían hacer más daño por otro lado,ahí entráis en juego vosotras,tú y tu madre,me amenazaron,decían que si volvía a Málaga,que si pisaba solamente Andalucía,no volvería a veros con vida
-Pero...
Fué horrible,tuve que permanecer encerrado todos estos años fuera del país,renunciando a mi felicidad,pero me alegro de haberlo hecho
-¿Por qué no se lo contastes a mi madre?
Porque hubiera querido acompañarme y no iba a permitirlo
-Yo...¿sabes cuánto he llorado creyendo que me habías abandonado?¿Sabes cuánto te echado de menos?He rezado,suplicado a dios que te trajera de vuelta,que por un instante te acordaras de mí y volvieras,y ahora..
Lo siento,lo siento mucho hija
"hija" esa palabra se clavaba en mì como puñales,no podía creer lo que estaba escuchando,no podía ser cierto
-¿Por qué ahora vuelves?
Porque han muerto,las dos únicas personas que sabían que yo era cosciente de lo que planeaban ya no están en este mundo,por eso he vuelto,porque te debía una explicación
-Papá-decía mientras ahogaba mis lágrimas entre sus brazos..