jueves, 1 de mayo de 2014

Capítulo 101:Bajo el atardecer

Narra Pablo:
Mis manos rodeaban sus ojos,tapando con ellas su mirada para evitar que pudiera ver,notaba el calor que desprendía su cuerpo,el olor de su pelo,sus largas pestañas rozando mis palmas provocándome cosquillas mientras podía sentir como sonreía
-¿A dónde vamos?-musita
¿Tendré que acostumbrarme a una vida llena de preguntas?
-Me temo que sí,aunque puedes huir ahora que puedes
Si huyo es contigo
-Me encantaría hacerlo,lejos de aquí,solos en el mundo
Puedo hacer tus sueños realidad
-¿Qué quieres de...
Shh calla o tendré que taparte esa boca
-Está bien,te prometo que mantendré el silencio si dejas que pueda verte
Solo quedan unos metros
-¿Unos metros?
 Nuestros pasos se acercaban a nuestro destino,posándola delante de mi cintura,obtruyéndole la vista aún,con mis labios sobre sus mejillas
Puedes abrirlos
Su rostro,con los ojos de par en par,la boca abierta y sus manos sobre su cabeza daba a entender que no se lo esperaba,no creía que pudiera hacer esto por ella,yo tampoco creí que pudiera hacerlo,pero todo lo que siento,el amor,la ilusión,las ganas de dejarme toda mi vida a su lado era todo lo que necesitaba.
En mi barco,ahora nuestro "Lucía y Alba" relucían aún mojado por la pintura color negro sobre el fondo flaco,resaltaban con una preciosa caligrafía Francesa que yo mismo había escogido,al lado de los nombres en la parte derecha un pequeño gorro y un nudo marinero adornaban el dibujo.
Sus ojos desprendía lágrimas,aún muda,petrificada,se acercó lentamente,arrastrando los pies por el suelo hacia el barco,acariciándolo con sus manos sin dejar de observar la marca que ahora lo diferenciaba
-Pablo...esto-no podía contenerse,un nudo apretaba su garganta
Shh no digas nada
-¿Por qué lo has hecho?
Porque te quiero
Un leve suspiro acompañado de una sonrisa acompañaban a sus brazos ahora rodeándo mi cuello,apretándolo contra ella,desahogándose sobre mi camisa,empapándola con sus lágrimas,mientras yo contenía la respiración e intentar no parecer afectado
-Gracias,gracias por esto y por aparecer en mi vida,por hacerme feliz,por rescatarme cada vez que lo he necesitado,por enseñarme el valor del amor,a quererte a cada paso,yo no puedo regalarte cosas así,no puedo costearme grandes lujos ni pintar nuestros nombres sobre aviones pero puedo jurarte que seré tuya,tuya para siempre,hasta que la muerte nos separe
No necesito lujos,te necesito a tí,tú eres mi lujo
-Quiero casarme contigo,en veinte días,quiero ser la madre de tus hijos yo...-Su nariz se hundía sobre mis hombros,recomponiéndose de su llanto
Tú eres todo lo que quiero,aquí y ahora
-Te amo señor de Fernández
Mi cara desprendía felicidad,la quiero !LA QUIERO! y lo gritaría ahora delante de todo el mundo,con un megáfono,repartiría folletos,a los cuatro vientos,esta,esta es la mujer de mi vida ¿Era tan difícil llegar hasta aquí?¿Tan complicado?La vida no nos lo ha puesto fácil,nos ha puesto zancadillas,empujones pero nos hemos reído de ella ¿Quién podría con nosotros?.
El cielo ya recupera el color enrosado del atardecer,mis hombros la resguardaban,en silencio contemplando el puerto de Benalmádena
emsombreciendo a los demás barcos y veleros,con el agua en plena calma.
-Pablo-murmura entre cortada-Lo que has hecho por mí...
¿Te ha gustado?
-Es lo mejor que han hecho nunca
Me alegro-murmuro besándole la nuca
-Me dijiste que vuestro sueño siempre había sido esto y te dije que lo haría relidad
Gracias
-¿Gracias?Acostúmbrate a ello
Su cabeza se apoyó sobre mi rostro mientras cerrábamos los ojos bajo este paisaje y nuestros corazones